viernes, 24 de septiembre de 2010

El Reportaje-Jose Villanueva

               En aniversario del 11-S la tensión religiosa divide a los neoyorquinos




NUEVA YORK. La Zona Cero de Nueva York dejó de ser este año un lugar solo para recordar a las 2.752 víctimas de los atentados terroristas del 11 de setiembre del 2001. Los neoyorquinos ya no transmitían la unidad y calma que los caracterizaba durante los actos conmemorativos de años anteriores.


El noveno aniversario del llamado 11-S fue, en cambio, un alboroto de tensiones políticas y religiosas, en el que miles de personas invadieron las calles para manifestarse a favor y en contra del proyecto de construcción de una mezquita en la calle Park Place, a dos cuadras de la Zona Cero, donde se elevaban las Torres Gemelas. Muchos estadounidenses presentes en el lugar criticaron las protestas y lamentaron que un día que debería ser considerado sagrado se hubiera convertido en uno de enfrentamiento.

Alyson Low cargaba un cartel con la foto de su hermana: “Hoy la protagonista es solo mi hermana y los demás inocentes asesinados hace nueve años”. Su hermana era una azafata en el avión que impactó la torre norte. “Estoy harta de hablar de otra cosa, harta de la política”, le dijo a la prensa.
La policía cerró con barreras metálicas la calle Park Place, a la altura de la cuadra 51, donde el imán Abdul Feisal Rauf quiere construir una mezquita. El alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, le ha dado permiso. El presidente Barack Obama ha defendido la libertad de culto.
Lance Correy, graduado en historia y religión, se paró en la esquina de la calle Park Place y Church con un cartel que decía: “Cristo dio la otra mejilla. Muhammad nunca lo hizo. Él decapitó gente”. Muy cerca de ahí, una pareja de pakistaníes dejó dos carteles frente a la Iglesia San Pablo. “No mezquita en la Zona Cero” y “No quemen el Corán, mejor prohíbanlo”. Otros calificaron de burla el proyecto de construcción de una mezquita y se preguntaban dónde estaban sus derechos.

Los defensores del proyecto de construcción de una mezquita indicaron, en cambio, que la oposición al proyecto se basa en el racismo y el fanatismo antiislámico. Muchos de ellos llevaban carteles que decían: “Los musulmanes son bienvenidos aquí”, “Detengamos la guerra contra los musulmanes” o “No al racismo, sí a la mezquita”.
El presidente Barack Obama pedía, mientras tanto, desde la sede del Departamento de Defensa (Pentágono) en Virginia, tolerancia a los diferentes cultos y aseguraba que Estados Unidos “no está ni estará nunca en guerra con el islam”. “No fue una religión la que nos atacó aquel día, hace nueve años, fue Al Qaeda”. Calificó a Al Qaeda como una patética banda que desvirtuó la religión con el propósito de desmoralizar y dividir el país.
A las 8:46 de la mañana guardó un minuto de silencio en memoria de los fallecidos durante el ataque terrorista. A esa hora impactó el primer avión secuestrado en la torre norte del World Trade Center de Nueva York. Los familiares de las víctimas leyeron, entre lágrimas, los nombres de sus fallecidos durante más de tres horas.
Una pareja de esposos se esforzaba por escuchar con los ojos cerrados los nombres de las víctimas y no distraerse con las protestas. “¿Perdieron a un familiar?”, le preguntó la prensa. “No. Estados Unidos perdió”.

EN PUNTOS
La respuesta de Estados Unidos contra los ataques terroristas del 11 de setiembre del 2001 se materializó en una guerra contra Afganistán y, luego, contra Iraq.
En los ataques murieron 2.992 personas y hubo 24 desaparecidos, incluyendo a los 19 secuestradores. En el World Trade Center fueron 2.752 las víctimas.
El pastor evangélico Terry Jones, quien había anunciado la quema de ejemplares del Corán, llegó el viernes a Nueva York, con la intención de reunirse con el imán Feisal Abdul Rau. Su llegada solo aumentó la tensión en la ciudad, en la vísperas de los actos conmemorativos por el noveno aniversario.


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